Una pregunta que muchos nos hacemos pues su valoración no es un asunto reciente sino que por el contrario a través de la historia se sabe que entre todos los metales, el oro siempre fue el mejor  cotizado.

Este asunto tiene varias aristas y no puede darse una respuesta corta a esta pregunta pues sería inexacto  atribuir a un solo factor la valoración del precioso metal,  así que en los próximos párrafos las desarrollaremos una por una.

Características naturales del oro

Si algo distingue al oro entre los otros metales es su color dorado tan característico y de allí deriva precisamente su nombre, Aurum que en latín significa riqueza. No en vano cuando se quiere representar gráficamente la imagen de un tesoro siempre se hace mostrando un cofre o un baúl repleto de joyas y monedas amarillas y brillantes.

Otra cualidad del oro es que ni el paso del tiempo ni la exposición al oxigeno o a la humedad lo deterioran, de allí que se encuentre clasificado como un metal noble.

Por otro lado destaca por la ductilidad, lo que  lo hace un material ideal para trabajar y darle las más diversas formas y usos.

Finalmente no debe olvidarse que es un metal escaso en la naturaleza por lo que no es algo que se pueda encontrar en cualquier sitio ni que esté al alcance de cualquier persona. Ya desde la antigüedad, estaba reservado para los estratos más altos de las distintas civilizaciones que hicieron uso de él.

Estas características le convirtieron en el metal de elección de los orfebres, dado que les permitía crear prácticamente sin limitaciones todo tipo de joyas, con el beneficio adicional  que permanecían inalterables en el tiempo, con el mismo brillo que cuando las crearon.

El valor del oro en la actualidad

Las características y propiedades químicas del oro también lo convirtieron en el material preferido desde la antigüedad para acuñar monedas, sin que por ello se reste importancia a la apreciación que el común de los mortales le tenía. Justamente de allí derivó la adopción del patrón oro como sustento de las monedas de curso legal.

Han pasado ya casi 50 años desde que la mayor economía del mundo decidió eliminar el vínculo del sistema monetario con el dorado metal, pero aún son muchos quienes buscando la máxima seguridad para conservar su patrimonio se refugian en el oro de inversión. Especialmente en estos tiempos al observar los vaivenes económicos de los últimos años.

El valor del oro en el pasado

Desde los tiempos más remotos el oro ocupo un lugar preponderante como objeto de valor, no en vano los reyes y los miembros de mayor jerarquía de todas las civilizaciones lo  atesoraban, se adornaban con él y hasta incluso algunas lo veneraban como Dios.

El particular interés que desató el oro entre los hombres llegó a provocar guerras, conquistas de territorios y hasta poblamientos de zonas hostiles en el afán de hacerse con algo del preciado metal. Ejemplos más que evidentes son la conquista de América y la población de California durante la fiebre del oro en Estados Unidos, época en la que  se estima que más de 300.000 personas migraron hacia ese estado.

Lo anterior explica por qué para muchos el oro fue un motivo de discordia, que pese a no ser de utilidad para la vida cotidiana, pues no era comestible ni serbia realmente para fabricar herramientas de caza o más adelante de labranza o de defensa, era altamente estimado pues representaba una posición jerárquica dentro de la organización social.

Dado que muchos de las representaciones de los dioses se elaboraban en oro, se llegó incluso a asociar su uso y posesión como una concesión especial hacia un individuo de parte de alguna deidad. Era según pensaban, una forma de reconocerle la autoridad divina en la tierra.

El uso extendido en la orfebrería proviene de estas épocas y claro que guarda relación con las propiedades químicas del oro, pues sin su maleabilidad característica  poco se hubiese podido lograr.

Muchas de las culturas antiguas adoraban al dios solar; tan solo por nombrar a algunas de ellas basta con recordar a la egipcia, la incaica o la civilización Maya y evidentemente no existía un metal más digno de representar a su deidad que el dorado metal, dadas sus semejanzas en tonalidad y brillo.

¿Cuál es entonces el motivo de que aun en nuestros tiempos el oro sea tan valorado?

Sobran pues razones para que el oro se haya quedado grabado en nuestra mente como objeto de deseo, pese a que las creencias religiosas hayan cambiado o a que el sistema monetario haya abandonado el oro como respaldo de la masa monetaria.

Muestra de ello es que las grandes ocasiones aún se sellan con alguna joya de oro y los reconocimientos a las habilidades deportivas e incluso los mejores desempeños en otros ámbitos, aun destinan para el puesto de honor una medalla, balón o trofeo de oro.

Al parecer no somos tan distintos de nuestros antepasados cuando se trata de distinguir entre una persona corriente y otra que logra sobresalir, pues seguimos premiando con oro los logros y destrezas.

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