La extension de los Compro Oro

Las tiendas y establecimientos especializados en el “compro oro” se han extendido de forma considerable en los últimos lustros por prácticamente todos los lugares de la geografía nacional. La crisis económica bajo la que se encuentra el Estado español desde hace ya algunos años ha alentado el intercambio de este metal precioso por dinero, del cada vez parecen estar más necesitadas las familias de nuestro país -algunas de ellas, con todos sus miembros en paro-.

Por tanto, no es extraño que en muchos núcleos familiares se opte por rescatar del baúl de los recuerdos, de los cajones remotos o de la colección de enseres de los abuelos todo tipo de joyas o elementos con contenido áureo. No obstante, no hay que olvidar que la regla general es que las tasaciones se lleven a cabo ofreciendo un precio al usuario muy por debajo de los precios que gozan de carácter oficial en el mercado.

Así, como por ejemplo se apreciaba a la perfección en una de las escenas de la reciente película ‘Techo y comida’, cada vez es más frecuente que nos topemos por la calle con “personas-anuncio” que cargan con mensajes llamativos impresos en cartón. Las llamadas y sugerencias al ciudadano para que gane “dinero fácil e inmediato” van en aumento. La necesidad de liquidez del potencial usuario y la adquisición en las casas de objetos de valor se convierten en la mezcla sobre la que se viene sustentando en los últimos tiempos el negocio del “compro oro”.

Esta fórmula para obtener capital a la desesperada por parte de las familias empieza el ciclo del que viven estos establecimientos. Una vez localizadas las pulseras, los relojes, los collares, los zarcillos o los anillos, lo siguiente es ponerse en contacto con el negocio seleccionado y rellenar un cuestionario con los datos personales de quien empeña. Después viene el proceso de tasación y, tras un par de días aproximadamente, el posible vendedor comunicará el precio acordado. Finalmente, el usuario inicial recogerá el dinero físicamente.