La simple idea de buscar oro en la naturaleza nos traslada a parajes lejanos como a China, Rusia o Sudáfrica, pero en realidad son muchos los países que cuentan con algo de este precioso metal y España se incluye entre ellos. Lastimosamente en nuestro territorio existen tan solo dos minas  en las que aún persisten las excavaciones para la obtención de oro,  ambas  está situadas en Asturias, concretamente en Boinás y Carles.

Tal situación no implica que se haya detenido la búsqueda de nuevas fuentes de oro en estado natural y es precisamente en Asturias, por su historia de riqueza  y en Galicia, donde se han enfocado estos esfuerzos. Aunque las investigaciones abiertas no desisten en su empeño para dar con el oro, han debido enfrentar los obstáculos de numerosas organizaciones ecologistas que pretenden con su accionar, evitar la degradación ambiental que acompaña a la actividad extractiva.

El precio del oro en el mercado impulsa los intereses de los gobiernos y de las empresas mineras por encontrar nuevas fuentes de oro, por lo que además de explorar el norte de España hay otros puntos dispersos por la geografía nacional.

La actividad de bateo, la forma más artesanal de conseguir oro, tiene lugar en algunos de los ríos de España situados al sur, especialmente en Granada y Lleida. Aunque no debe dejar de mencionarse Navegas, una localidad  en Asturias, donde anualmente en su afán por mantener vivas sus tradiciones, celebran una competencia para premiar al minero con mejor desempeño en este singular método de obtención de oro.

Otros lugares donde hay evidencia de la presencia de oro en estado bruto son León, Salamanca, Cáceres y Badajoz.

¿Dónde había oro en España en otros tiempos?

Si bien en la actualidad nuestro país no destaca por ocupar los primeros lugares en  extracción de oro ni en reservas conocidas, si tiene un pasado dorado de altísima relevancia. Su auge se dio durante el imperio romano y la actividad fue tan intensiva que llego al agotamiento de su potencial.

El mayor yacimiento a cielo abierto fue el de Las Médulas, donde en 200 años de operación se estima que extrajeron 5000 kilos del precioso metal. La técnica que utilizaron se conoce como Ruina Montium e implicaba la explosión de las montañas que albergaban el oro. El resultado es un paisaje singularmente hermoso, al punto  que ha sido declarado patrimonio de la humanidad y hoy en día es un destino turístico que atrae a todos aquellos que quieren conocer de cerca la explotación y ver con sus propios ojos la belleza del lugar.

Algo más cercano en el tiempo son las famosas minas de Almería que hasta mediados del siglo XX se mantuvieron activas.

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