Midas, obsesión por el oro.

El rey Midas fue gobernante del reino e Frigia en Asia Menor, entre el 740 a.C. y el 696 a.C., un periodo que se caracterizó por el esplendor y la riqueza que dio origen a su mito.

La temática del mito del rey Midas se centra en la tragedia de la avaricia y narra lo que sucede cuando no se reconoce la verdadera felicidad. El rey Midas deseaba que todo lo que tocase se convirtiera en oro, sin pararse a pensar, si este deseo que él consideraba una bendición podía convertirse en una maldición. Su avaricia invita a pensar en las consecuencias de ser esclavos de nuestros propios deseos.

El Mito.

Midas era un rey de gran fortuna que gobernaba el país de Frigia, que vivía en medio del lujo ostentoso de su castillo y acompañado de su hija Zoe. Tenía todo lo que podía desear y más.

Era muy rico y pensaba que la fuente de su felicidad era el oro. Su avaricia era tal que pasaba los días contando monedas de oro y a veces cubría su cuerpo con objetos de oro como si quisiera bañarse en ellos. El oro era su obsesión.

Un día Dionisos, el dios del vino y de la fiesta, pasó a través del reino de Midas acompañado del sátiro Sileno. Ante el cansancio Sileno decidió echar una siesta en los jardines del rey, pero fue encontrado por el rey Midas que lo reconoció y le invitó a descansar en la comodidad de su castillo.

Dionisos, muy agradecido por la hospitalidad que el rey Midas había mostrado con Sileno decidió conocerle un deseo. El rey Midas muy ilusionado le dijo: -“Espero que todo lo que toque se convierta en oro”-. Al escuchar esto Dionisos le dijo que si lo había pensado bien, pero el rey Midas le reiteró su deseo de que eso era lo que quería, y entonces Dionisos le dijo que al día siguiente se cumpliría su deseo.

Apenas amaneció El rey Midas extendió un brazo y toco una silla que inmediatamente se convirtió en oro, incrédulo toco una alfombra y ocurrió lo mismo. Comenzó a tocar todo lo que veía a su alrededor, mesas, espejos, bañeras, puertas paredes… y todo se convertí en oro.

Los problema comenzaron a la hora del desayuno, alzó una uva y esta se convirtió en oro no se la pudo comer, lo mismo ocurrió con un huevo y todo el desayuno que le habían preparado. Empezó a sentí pánico. Aún no se había levantado de la mesa cundo sintió el abrazó por detrás de su hija Zoe, y cuando se giró para verla, también se había convertido en una estatua de oro. Sus peores temores se habían confirmado.

Muy asustado acudió al Dionisos para que le liberase de ese terrible encantamiento. Dionisos sintió pen por él y le dijo que fuera a lavar sus manos al río Pactolo. Midas así lo hizo y fue corriendo a tocar a su hija Zoe, quien recobró su forma humana. La abrazó muy aliviado y después continuo tocando los demás objetos que conforme los thacía dejaban de ser de oro.

Desde entonces se dice que en la arenas del rió Pactolo se puede encontrar polvo de oro.

La fiebre del oro de California.

En enero de 1848, James Wilson Marshall, descubrió oro mientras construía un aserradero cerca del Río Americano al noroeste de la actual Sacramento. El descubrimiento fue reportado por los periódicos de San Francisco en el mes de marzo, pero la mayoría de los lectores de la noticia no le otorgó mucha credibilidad.

La chispa que encendió la fiebre del oro ocurrió en mayo de 1848 cuando Sam Branann, un tendero que se encontraba en la cala de Sutter, blandió una botella llena de polvo de oro a la ve que gritaba ¡oro! ¡oro! ¡oro el el Río Americano! Los residentes de la ciudad tenían la prueba del descubrimiento y la estampida a la búsqueda de oro estaba en marcha. Primero los barcos del puerto de san Francisco fueron abandonados por sus tripulaciones, pero poco después cualquier puesto de trabajo era abandonado. Hasta dos periódicos de San Francisco tuvieron que cerrar sus puertas porque sus trabajadores fueron alcanzados por la fiebre del oro.

El New York Herald publicó la noticia del descubrimiento de oro en agosto de 1848, y fue este hecho lo que provocó una migración masiva de buscadores de oro provenientes del resto de estado Unidos pero también de América Latina, Asia, Europa Australia y Nueva Zelanda.

Para diciembre de 1849 la afluencia masiva de buscadores principalmente estadounidenses a California, que en ese momento se encontraba vinculado a Estados Unidos en calidad de territorio cedido como condición de paz tras la guerra mantenida entre México y Estados Unidos, provocó la inclusión de California como estado parte de Estados Unidos 1850.

El oro trajo una intensa actividad comercial de la que se convirtió en moneda de cambio el desarrollo de la agricultura a gran escala y la construcción del primer ferrocarril transcontinental de Estados Unidos. Pero sin embargo no todo fue positivo, la criminalidad aumento considerablemente, el deterioro del medio ambiente fue más que considerable y se promulgaron leyes xenófobas perjudiciales para la inmigración china y latinoamericana. Sin embargo en el imaginario popular la fiebre del oro quedó ya para siempre relacionada al “sueño californiano” el nuevo “sueño americano” que todos querían alcanzar.